martes, 12 de junio de 2012

Bird and bear


No hace falta saber qué decir para escribir. Porque yo llevo sin saber que decir desde que aprendí a hablar. Y tenía muchas cosas que decir. Pero no lo sabía. Muchas las solté sin pensar, otras se encajaron en las esquinas, se soldaron a la madera de la vieja habitación que sostenía mi identidad, hasta crujir toda la estructura. Aún cruje cuando camino. Las articulaciones de los dedos, que se vuelven como locos, hacen un ruido extraño. Las rodillas me duelen en invierno, me hablan y me suplican que no me levante. Las clavículas se chocan con el resto de los huesos cuando me muevo mucho. Y los pies están hechos de huesecillos diminutos que se separan y me hacen sentir dolor cuando camino muy fuerte sin zapatos, pero es que los zapatos sobran.
Todo lo que quiero ahora es subirme en marcha corriendo a esa camioneta de color hortera, reír al hacerla tambalearse al caer sobre ella, reír al ver el paisaje y gritar empapada de rayos de sol y de viento, reír porque no me creo nada y todo es una obra maravillosa, increíble y no es real, no es real, y debo estar en mi cama soñándolo todo, porque ya sé que mi mente es propensa a divagar, y reír también por eso.
La imaginación es algo emocionante. Te lleva a sitios fascinantes. Y los recuerdos también, a sitios fascinantes que ya has pisado, que ya has sentido, personas, manos, dedos, bocas, mentones, ojos,  que ya has conocido. Las mejores  sensaciones y las peores. Porque existieron y pasaron, porque las tuviste y porque ya no, porque no necesitaste entender nada. Solo guardar el capítulo en un cajón y saber cómo sentirte.
Pues, escucha, esa canción es tan mía como tuya.
La vida de una bala es corta. El el que dispara lo sabe, al que le atraviesa el pecho lo sabe. La bala, en su efímera existencia, vive un sueño blanco de espejismos y gritos y cristales y aullidos, para después morir encajada en la carne fresca, derrotada, derrotando, sangrienta y sangrando, e intacta.
Pues, cierro los ojos. El lujo de traer tu tacto hasta aquí, es mío. 

1 sonrisas:

Andrea Goro dijo...

¡Holaa!
Me encanta la descripción de tu perfil y tus últimos artículos :)
Gracias por pasarte! ¿Te conozco en persona? (Lo digo porque eres de Vigo, donde estudié!)

Publicar un comentario en la entrada