domingo, 30 de mayo de 2010

Pecas


Daba el sol.
Parecía que había más pecas en sus mejillas que la última vez.
Ella no atendía al ruido, estaba mirando a otro lado, no se sabía a qué.
Apareció después cantando una canción y sonriendo alegre y melancólica, como siempre; porque ella era así, fresca como la primavera, nostálgica y dulce como un recuerdo, sus ojos encerraban desde la mirada más tierna a la menos inocente,y había sentido casi todos los sentimientos que existen, como una superposición de momentos quasi esquizofrénicos.
Le gustaba esconderse bajo una sombra y hablar con los fantasmas. Le gustaba acariciar el cielo con las manos y morder las nubes. Le gustaba observar sentada, le gustaba saltar riéndose, le gustaba mirar a los ojos.
Está escribiendo, esta vez, con bolígrafo rojo una nota en su libreta que dice “Cuando olvidaste a qué olia. Cuando olvidaste que era a ti. Que vivía en tus sueños y relucía en tu sonrisa, en una sonrisa inevitable que nadie veía y que llegaba con un ligero recuerdo. Quiero ser ese recuerdo.” Más abajo, la letra de una canción “I feel it soft, I feel it wet, I´ve my make-up in a mess, so I cry hard, let it fall.” Y otra, “ Pack up, I´m strayed, enough, Oh say They don’t love you like I love you”… millones de palabras que de su fuero interno brotan y rebotan confundidas…, al fin y al cabo, le gusta fundirse con la imaginación.

Se lleva siempre un recuerdo que rompió, una canción sin dedicar, una ilusión quebrada y remendada una y otra vez, y la decisión a cada paso de seguir creyendo una vez más y tirarse al vacío con una sonrisa, o dejarse caer en la carretera, coger esa llave, tirar esa desquebrajada ilusión que a veces es sólo simbólica… y en el fondo, no hay decisión alguna porque es pronto para dejar de creer.
Está allí sentada, toca la hierba con la mano, huele el perfume del viento y mueve el pelo para sentir el aire en la nuca. Como siempre, lo ve todo. Es solo piel ahora.
Puede ver a lo lejos del camino una ciudad, donde hay gente que la espera, una más que otra; y se obliga de nuevo a ser agradecida. Quedarse con esa gente que ahora mismo no saben dónde está , con esa vida que corre y que es hermosa a veces.
Al atardecer la silueta de una joven avanza por el camino hacia la ciudad.

1 sonrisas:

Samuel Leví dijo...

Me gusta. Me resulta una persona suave, sensible, dulce, profunda. Afilas cada día más el lápiz.

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