sábado, 10 de abril de 2010

one, two, three, right!!



Toca all is love de Karen O , hay algo dentro de mi que me impulsa a saltar de la cama. Hay algo que me hace sonreír cuando escucho los niños de la canción cantar desentonados. Me los imagino corriendo , tropezando cuando miran atrás riéndose, gritando como locos, despeinados , con los pelos al viento, con miles de sueños que contar, corriendo desenfrenados, riendo, sin notar el cansancio, porque mientras corren se sienten los superhéroes con más poderes y más fuerza. Porque tienen razón, en ese momento, son invencibles.
Luego las arrugas aparecerán, irán viendo uno a uno que sus amigos no recuerdan su nombre, que no pueden ya caminar hasta abrazarlos, o que simplemente ya no están. Ya habrá el momento en el que sientan que están burlando al tiempo, en el que no podrán suponer nada, en el que se sentirán débiles a cada paso rodeados de una vida frenética a la que no pueden seguir , porque entonces, por mucho que corran, no serán invencibles. Ya habrá tiempo.
Mientras tanto, yo sigo sintiendo eso dentro de mi cada vez más fuerte, un impulso que llega desde la música, desde eses niños corriendo y gritando, un impulso que llega muy dentro de mi, que nace dentro de un alma que no es mía, sino de la niña que fui , e incluso de la que nunca llegué a ser. Empiezo a saltar desde antes de despegarme de cama, empiezo a saltar muy alto.
Mis pies golpean el suelo y hacen ruido contra el parquet, varios pisos deben sentirlo, y me gusta.
Salto alto, sin cansancio, noto una energía dentro de mí que no sentía desde hace tiempo, solo sonrío , salto, siento la música, y canto, grito con eses niños que se divierten, hago el payaso, muevo los brazos arriba y abajo , levanto una pierna, levanto los pies, muevo la cabeza, me despeino, muevo la cintura, muevo todo el cuerpo.
Luego llega una algo más lenta, y entonces tarareo, salto de una alfombra a otra imitando la bailarina de una caja de música, y un giro, y otro, y estoy medio mareada pero sigo bailando, me dejo llevar por esta energía irrefrenable. Los niños gritan y yo con ellos, ya casi no se me escucha, estoy tan cansada que tropiezo, pero vuelvo a saltar descontrolada, cierro los ojos, no sé donde estoy, choco contra la cama pero no me duele, me rio de mi misma, de la vida, de mis movimientos torpes, de esta sonrisa interminable que se dibuja en mi cara.

1 sonrisas:

Samuel Leví dijo...

Me alegra que la música te provoque esa sensación de alegría, de júbilo, que te entren ganas de saltar y que sonrías. Te verías bien simpática saltándo sobre la cama con la música sonando.

"No comprendo nada el tráfico de coches,
ni los edificios hechos como botes,
todo el tiempo y a la misma velocidad,
imposible descifrarlo antes de derribar,

al circuito bar-esquina-bar,
se dan tres vueltas contra reloj,
enseguida hay otro sitio mejor,

enganchado a una señal de bus,
y la historia va cambiando de tema
todo el mundo no es igual que los demás..."

A.Vega

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